¿Tu agua del grifo tiene sabor a cloro o un olor que recuerda ligeramente al agua de piscina o a la lejía? Es una observación frecuente y no significa necesariamente que tu agua presente un problema sanitario.
El cloro se utiliza para desinfectar el agua y preservar su calidad microbiológica durante su transporte por la red de distribución. Pero, incluso a bajas concentraciones, algunas personas son capaces de percibir su sabor u olor.
La buena noticia es que existen varios medios para atenuar esta sensación. Para una molestia ocasional, dejar el agua unas horas en una jarra en el refrigerador puede ser suficiente. Para una acción más duradera, diversas soluciones de filtración, especialmente las que utilizan carbón activo, permiten mejorar el sabor y el olor del agua.
¿Por qué hay cloro en el agua del grifo? ¿Es peligroso? Y sobre todo, ¿cómo eliminar el sabor a cloro del agua? FLX Water analiza la situación.
¿Por qué el agua del grifo puede tener sabor a cloro?
Antes de intentar eliminar su sabor, es necesario comprender por qué el cloro está presente en el agua.
El agua destinada al consumo humano es objeto de tratamientos antes de ser distribuida. El objetivo es, en particular, eliminar o inactivar los microorganismos que puedan suponer un riesgo sanitario.
El cloro se utiliza como desinfectante en este proceso. Uno de sus principales beneficios es poder conservar una acción desinfectante durante el transporte del agua por las tuberías.
Entre la planta de producción de agua potable y tu grifo, el agua puede recorrer varios kilómetros de red. Mantener un residuo de desinfectante contribuye a proteger su calidad microbiológica hasta el consumidor.
Sin embargo, esta presencia puede tener una consecuencia muy fácilmente perceptible: un sabor u olor característico.
Y no todos somos igual de sensibles a esta sensación.
La Organización Mundial de la Salud indica que la mayoría de las personas pueden detectar el sabor u olor del cloro en concentraciones muy inferiores a su valor guía sanitario de 5 mg/L. Algunas personas pueden percibirlo incluso a partir de unos 0,3 mg/L.
En otras palabras, sentir el cloro no significa automáticamente que su concentración sea anormalmente alta.
¿Tener sabor a cloro significa que el agua no es buena para beber?
No, por sí solo.
Es probablemente el punto más importante a recordar.
Un agua puede tener un sabor que encuentres desagradable y, al mismo tiempo, cumplir con las exigencias sanitarias aplicables al agua potable. El sabor, el olor y la apariencia forman parte de lo que se denomina las características organolépticas del agua.
La percepción del consumidor y el riesgo sanitario son, por tanto, dos temas distintos.
En Francia, el agua del grifo es objeto de un control sanitario organizado por las Agencias Regionales de Salud (ARS), como complemento a la vigilancia realizada por los responsables de la producción y la distribución del agua.
Los resultados son públicos. Puedes consultar las últimas analíticas de tu municipio, preguntar al responsable de la distribución o consultar la información transmitida con tu factura del agua.
El Ministerio de Salud especifica que, en ausencia de instrucciones particulares por parte del distribuidor, del alcalde o de la ARS, el agua del grifo puede consumirse.
Por tanto, un sabor a cloro es, ante todo y en muchos casos, un problema de confort gustativo más que un indicador suficiente de falta de conformidad del agua.
¿Por qué algunas personas sienten mucho más el cloro?
Tal vez hayas vivido esta situación: una persona llena su vaso y encuentra el agua perfectamente normal, mientras que otra nota inmediatamente un olor a cloro.
No está necesariamente en tu cabeza.
La percepción del sabor y los olores varía enormemente de una persona a otra. La OMS recuerda, además, que la aceptabilidad de un agua depende en parte de la sensibilidad individual del consumidor.
La temperatura también desempeña un papel en la percepción del agua. Un agua fresca es generalmente más agradable de beber que un agua templada, especialmente cuando hay ciertos olores presentes.
La concentración de cloro también puede variar según las condiciones de distribución y las intervenciones realizadas en la red.
Puedes tener la impresión de que tu agua es perfectamente neutra durante varias semanas y luego notar puntualmente un olor más presente.
En este caso, resulta útil distinguir un ligero sabor habitual a cloro de una modificación brusca e inusual del sabor u olor de tu agua. Volveremos más adelante sobre los reflejos que se deben adoptar en esta segunda situación.
¿Cómo eliminar el sabor a cloro del agua del grifo?
Si tu único problema es el sabor, no hace falta empezar inmediatamente con una instalación compleja.
Existen varias soluciones, desde la más sencilla hasta la más completa.
1. Dejar el agua en una jarra abierta en el refrigerador
Es el primer método que hay que probar, y está directamente recomendado por el Ministerio de Salud.
El principio es sencillo: llena una jarra con agua fría del grifo, déjala abierta y colócala unas horas en el refrigerador.
Este método permite reducir el posible sabor a cloro a la vez que hace que el agua esté más fresca, lo que también mejora su percepción en boca.
Evidentemente, presenta una ventaja: no requiere ningún equipo.
Por el contrario, solo actúa sobre el agua que has preparado con antelación. Si el sabor te molesta sistemáticamente o si deseas tratar directamente el agua en el momento de su uso, una solución de filtración puede resultar más práctica.
2. Utilizar una jarra filtrante
Las jarras filtrantes representan otra solución común para mejorar el sabor del agua destinada a la bebida.
Muchas utilizan, especialmente, carbón activo para reducir ciertos compuestos responsables de sabores u olores.
Pueden ser adecuadas para un hogar que desea, principalmente, mejorar unos pocos litros de agua al día.
No obstante, hay que respetar escrupulosamente las recomendaciones del fabricante respecto al reemplazo de los cartuchos y el mantenimiento de la jarra. Un sistema de filtración solo es eficaz si se mantiene correctamente.
3. Instalar un filtro en el grifo o bajo el fregadero
Los filtros instalados directamente en el punto de uso permiten tratar el agua en el momento en que se utiliza.
Según la tecnología elegida, pueden mejorar el sabor y el olor del agua y actuar sobre otros parámetros.
Sin embargo, este enfoque sigue siendo localizado: si el dispositivo se encuentra bajo el fregadero de la cocina, el agua de los otros grifos de la casa no pasa por este filtro.
4. Filtrar el agua desde su entrada en la casa
El último enfoque consiste en instalar un sistema de filtración en la entrada de agua principal de la vivienda.
Hablamos entonces de filtración centralizada o filtración en el punto de entrada.
A diferencia de una jarra o un filtro bajo el fregadero, el objetivo ya no es solo tratar el agua de un vaso o un grifo. El agua se filtra antes de ser distribuida hacia los diferentes puntos de uso del hogar.
Este enfoque puede ser pertinente cuando el sabor y los olores son solo una parte de una problemática más amplia vinculada a la calidad del agua.
Para comparar las distintas tecnologías, consulta también nuestra guía ¿Cuál es el mejor sistema para filtrar el agua de toda la casa?.
¿Por qué se utiliza carbón activo contra el sabor a cloro?
Cuando se busca un filtro para mejorar el sabor del agua, un material aparece muy habitualmente: el carbón activo.
Su funcionamiento se basa principalmente en un fenómeno llamado adsorción.
A diferencia de una simple filtración mecánica, que consiste en bloquear físicamente partículas demasiado grandes para atravesar un material, la adsorción permite que ciertas sustancias se fijen en la superficie del carbón.
El carbón activo posee precisamente una estructura extremadamente porosa que le ofrece una importante superficie de contacto.
Por ello, se utiliza ampliamente en el tratamiento del agua para actuar sobre diferentes compuestos que pueden contribuir a los sabores y olores. La Organización Mundial de la Salud cita, en particular, el carbón activo entre los procesos que pueden emplearse para tratar diferentes problemáticas organolépticas del agua.
Es también por esta razón por la que lo encontramos en numerosos equipos domésticos: jarras, filtros bajo fregadero, filtros de grifo o sistemas de filtración centralizada.
Pero atención: «contiene carbón activo» no significa que todos los filtros ofrezcan las mismas prestaciones.
El tipo de carbón utilizado, su cantidad, el tiempo de contacto con el agua, el caudal del sistema y la frecuencia de reemplazo del cartucho influyen en los resultados.
Por tanto, el carbón activo no es una fórmula mágica. Como ocurre con cualquier tecnología de filtración, hay que mirar el conjunto del sistema y el uso al que está destinado.
¿Filtrar solo el agua que bebemos o toda el agua de la casa?
Es, probablemente, la pregunta más útil que hacerse antes de comprar un filtro.
Si tu única molestia es el sabor a cloro en tu vaso de agua, empezar por una jarra en el refrigerador o una solución en el punto de uso es perfectamente lógico.
No es necesario instalar un sistema centralizado simplemente para mejorar unos pocos litros de agua de bebida.
La lógica cambia si buscas actuar sobre el agua antes de que sea distribuida por toda la vivienda, o si el sabor y los olores van acompañados de otras preocupaciones relacionadas con la calidad del agua.
En este caso, una filtración instalada en la entrada general permite tratar el agua en un solo lugar en lugar de multiplicar los equipos en los distintos grifos.
Es el enfoque elegido por FLX Water con la FLX Compact.
¿Cómo actúa la FLX Compact sobre el sabor y los olores del agua?
La FLX Compact es una solución de filtración centralizada desarrollada por FLX Water para viviendas abastecidas con agua de red.
Se instala en la entrada de agua principal de la vivienda para que el agua atraviese el sistema antes de ser distribuida hacia los diferentes puntos de uso.
Su tecnología combina varios mecanismos complementarios:
- fibras huecas calibradas a 0,1 µm;
- una tecnología de electroadsorción capaz de captar partículas cargadas más pequeñas, incluidos virus del orden de 0,001 µm;
- una etapa de carbón activo, destinada específicamente a mejorar el sabor y los olores del agua.
El sistema tiene, pues, un objetivo más amplio que la simple mejora del sabor. Las prestaciones documentadas de la FLX Compact cubren también diversos contaminantes específicos, incluidos PFAS, pesticidas, bacterias, virus y ciertos metales pesados.
Funciona mediante la presión de la red, sin alimentación eléctrica ni adición de productos químicos.
Si tu única problemática es un ligero sabor a cloro en tu vaso de agua, una solución más sencilla puede bastar. En cambio, si buscas una filtración centralizada que permita también actuar sobre otros parámetros de calidad del agua, puedes descubrir la FLX Compact de FLX Water.
¿Es el cloro el único responsable de los malos sabores en el agua?
No, y es un matiz importante.
Un consumidor puede calificar espontáneamente un olor como «cloro» o «lejía» sin que el cloro sea necesariamente la única causa de la sensación percibida.
El agua puede presentar diferentes sabores u olores según su composición, su origen, su tratamiento o incluso las instalaciones interiores de la vivienda.
Un sabor metálico, terroso, a moho o inusual, por tanto, no debe atribuirse automáticamente al cloro.
Del mismo modo, el sabor no permite detectar todos los contaminantes. Un agua perfectamente neutra en boca puede contener sustancias imposibles de percibir con nuestros sentidos.
Este es, en particular, el caso de numerosos pesticidas, PFAS o metales presentes en concentraciones muy bajas.
Si deseas comprender mejor qué pueden buscar los análisis en el agua distribuida, consulta nuestro artículo Los contaminantes presentes en el agua de red: lo que realmente bebes.
¿Qué hacer si el sabor o el olor aparece repentinamente?
Un ligero olor a cloro conocido desde hace tiempo y una modificación brusca del agua son dos situaciones diferentes.
Si tu agua cambia repentinamente de sabor, olor o apariencia, algunas comprobaciones sencillas pueden ayudar a comprender el origen del problema.
Empieza dejando correr solo el agua fría durante unos instantes y comprueba si la anomalía persiste.
Si el fenómeno afecta solo al agua caliente, el origen puede estar en tu instalación de producción de agua caliente más que en la red pública.
También puedes comprobar si tus vecinos observan el mismo fenómeno. Si varias viviendas abastecidas por la misma red notan una modificación simultáneamente, puede ser pertinente contactar con el servicio de aguas.
Consulta también la información publicada por tu distribuidor y los resultados del control sanitario de tu municipio.
Por último, si el distribuidor, la alcaldía o la ARS emiten una instrucción oficial de restricción o de no consumo, debe respetarse siempre. Un equipo doméstico de filtración no debe utilizarse para eludir una consigna sanitaria oficial.
Sabor a cloro en el agua: lo que hay que recordar
El cloro desempeña un papel importante en la seguridad microbiológica del agua distribuida. Su sabor u olor pueden ser perceptibles, sin embargo, mucho antes de alcanzar concentraciones asociadas a un riesgo sanitario.
Si esta sensación te molesta, empieza por la solución más sencilla: una jarra abierta dejada unas horas en el refrigerador, tal como recomienda el Ministerio de Salud.
Si deseas una solución permanente solo para el agua de bebida, una filtración en el punto de uso puede ser suficiente.
Y si tu objetivo es más amplio —mejorar el sabor y los olores a la vez que se filtra el agua antes de su distribución por toda la vivienda— puede plantearse una filtración centralizada.
Es bajo esta lógica que FLX Water ha desarrollado la FLX Compact, que combina filtración de alta precisión, electroadsorción y carbón activo para tratar el agua directamente a su entrada en la casa.
La buena solución depende, ante todo, del problema que realmente buscas resolver: un sabor desagradable en tu vaso o el deseo de filtrar el agua de toda tu vivienda.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi agua del grifo huele a lejía?
Este olor puede estar vinculado al cloro utilizado para desinfectar el agua y preservar su calidad microbiológica durante su transporte por la red. La percepción varía mucho de una persona a otra.
¿Es peligroso beber un agua que tiene sabor a cloro?
El sabor a cloro no basta para concluir que un agua presente un riesgo sanitario. La OMS indica que algunas personas pueden percibir el cloro en concentraciones muy inferiores a su valor guía sanitario. En caso de modificación inusual o de duda, consulta los resultados sanitarios de tu municipio o contacta con tu distribuidor.
¿Cómo eliminar naturalmente el sabor a cloro del agua?
El Ministerio de Salud recomienda dejar el agua del grifo en una jarra abierta durante unas horas en el refrigerador para reducir un posible sabor a cloro.
¿El carbón activo elimina el sabor a cloro?
El carbón activo se utiliza ampliamente en el tratamiento del agua para reducir el cloro y mejorar ciertos sabores y olores. Su eficacia depende, sin embargo, del tipo de filtro, de la cantidad de medio, del caudal, del tiempo de contacto y de su mantenimiento.
¿Es necesario filtrar toda la casa para eliminar el sabor a cloro?
No necesariamente. Si solo deseas mejorar el agua que bebes, una solución en el punto de uso puede bastar. Una filtración centralizada resulta más pertinente cuando el objetivo es tratar el agua desde su entrada en la vivienda y actuar también sobre otros parámetros de calidad.
Fuentes
- Ministerio de Salud – Agua del grifo
Información oficial sobre la calidad del agua del grifo y recomendaciones de consumo, especialmente el uso de una jarra abierta en el refrigerador para eliminar un posible sabor a cloro. - Organización Mundial de la Salud – Guidelines for Drinking-water Quality: Taste, Odour and Appearance
Datos sobre la percepción del cloro en el agua potable y distinción entre umbral de percepción gustativa y valor guía sanitario. - Organización Mundial de la Salud – Guidelines for Drinking-water Quality
Referencia internacional sobre la calidad del agua potable, la desinfección, los parámetros químicos y la aceptabilidad del agua.